sábado, 25 de mayo de 2013

Del caminar del tiempo, del pasar de los años, él caminaba, no veía más allá de su nariz. hasta que llegó. Al lugar donde todo acababa y todo comenzaba a la vez. Donde era tan irrelevante quien había sido que con costos podía recordarlo.
Ahí ella lo esperaba, ahí ella lo cuidaría, en ese lugar que había creado para ella misma. Un pequeño rincón del universo donde la lluvia sube y el tiempo no pasa. El punto más profundo de su subconsciente. ¿Como había llegado ahí? a lo más profundo y personal de su ser. Nadie nunca lo supo.
Ninguna otra alma mortal había pisado ese suelo frío y acogedor. La responsabilidad caía en sus manos, una frágil fantasía, las ilusiones de aquella niña.
¿Que pasaría si el tiempo volviera a correr? ya nunca saldría de aquel rincón de su ser, él lo sabía, sabía que estaba atrapado.
Si algo le sucedía a ese mundo sería su culpa y su fin, junto con el de una parte del corazón y cordura de ese pequeño mundo azul.
Ella solo miraba desde entre los árboles, él la buscaba. Él era feliz bajo la sombra de los árboles luminosos, ella sonreía a su lado mientras dibujaba constelaciones en el cielo tornasol.
Ambos sabían que allí comenzaron y que allí era su fin.

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