Viajar, de un lugar a otro,
de una ciudad a otra, de un país a otro, recorrer millones de kilómetros en una
vida pero siempre dentro de un mismo espacio. ¿Qué hay más allá del aire que
respiramos, de las dimensiones que percibimos? Siempre por una inalterable
corriente de tiempo, que por más que se aproveche, más que se ahorre o se
guarde, sigue, nunca para, nunca espera. ¿Cómo sería si pudiéramos retroceder,
que cambarías, lastimarías a alguien? El daño que se podría causar es
inimaginable, inimaginable al punto del desconocimiento de su gravedad, desde
evitar el simple hecho que olvidaras tu sombrilla y te empaparas ese día, hasta
el punto de causar una crisis a nivel mundial…o llegar a, tan simple como el
ser, nunca existir.
Poder moverse sin
límites, sin perder tiempo, ni preocuparse de llegar a algún lugar en el que ya
hubiera estado. El hecho de estar produce un cambio. Se crea una nueva realidad
que sigue su transcurso con el cambio que se hizo, mientras la realidad si esa
presencia sigue su camino, quizá igual muy parecida, o quizá de una manera muy
diferente, por esa persona que viste ahí y le regalaste una sonrisa, quizá eso
cambió su vida en un aspecto que movería luego a millones o pudo simplemente
seguir su camino sin cambo alguno por que nunca hubo nadie ahí en ese momento.
Es como un árbol que crece y sus ramas crecen en diferentes direcciones,
dividiéndose y tomando diferentes caminos.
La historia está
formada por una seria de hechos, de situaciones, acciones. Guerras, acuerdos,
asesinatos y heroísmo, cosas sin las que nuestra realidad sería diferente,
quizá mejor o pero. Ahora tomando en cuenta el hecho de los cambios que se
podrían hacer, cuantas cosas se podrían evitar…cuantas cosas podría manipular.
Esto, más el poder de moverse a voluntad, sería el ser más poderoso del o los
universos. Y qué pasaría si tuvieras este privilegio pero no pudieras usarlo
libremente, sin poder huir…por no saber de dónde se viene.
Estar bajo las
garras de esta organización, quienes creen poder jugar a ser Dios, ser una
pieza más en este gran juego de la creación. Cadenas de ignorancia atan a
muchos. Cadenas de sangre y podre son las que nos atan a nosotros. Nuestra
primera maldición la ignorancia seguida del poder del que hemos sido dotados… ¿Por
qué? No lo sé, quizá una falla genética, una mutación, un don divino o una maldición.
El poder de hacer
realidad todo lo que tu mente pueda imaginar, por ejemplo: si quiera que
hubiera un muro entre nosotros, lo habría, yo podría tocarlo al igual que tú,
no lo podríamos ver pero ahí estaría. Si tu corazón se llenara de odio contra
alguien simplemente podrías imaginarlo, jalar del gatillo y todo terminaría
para esa persona. Esa es la maldición que mancha nuestras manos.
Fui secuestrada,
es lo único que sé, no recuerdo nada antas de estar ahí. Sin nombre, sin
familia, sin identidad. Lo único que sabía era que no debería de estar ahí pero
ahí estaba. El lugar donde el tiempo ni la vida valen nada en absoluto, solo
vale que tan hábil eres para matar y para seguir órdenes. Ser utilizados como
objetos dispensables, piezas únicas con un poder casi infinito, reunidos en un
lugar desde donde se puede gobernar…sumisos por el miedo y la ignorancia.
Viajando,
cambiando historias, siguiendo órdenes, manchando nuestras manos con sangre por
ellos. Ellos, los que juegan a ser dioses…nadie puede jugar a ser Dios.
De no haber destruido ese lugar probablemente ninguno de
nosotros seguiría vivo, probablemente, lo que tu llamas realidad no existiría
ya. Aunque todo haya acabado todavía hay peligro…somos el futuro de una
realidad. Ellos pueden venir…Así fue como llegue aquí, esto nunca se terminara,
es ciclo.
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